lunes, 17 de agosto de 2009

Sobre la marginalidad y otros asuntos



Arístides Valdés Guillermo


El abandono progresivo del ámbito rural y el acelerado y aparentemente ineluctable hacinamiento del hombre en las ciudades, espacio mucho más propicio para la aparición y el incremento exorbitante de los vicios y las bajas pasiones, incidieron notablemente, a lo largo de la pasada centuria y durante el transcurso de la actual, en la creciente y rauda proliferación de la marginalidad y de los desafueros humanos inherentes a ella. Atribuible muchas veces a la imperfección de nuestras sociedades y otras a la morbosa vocación por el delito que suele convivir, en perfecta simbiosis, con determinados especímenes, esa lamentable forma de asirse a la existencia citadina también se ha convertido en una especie de surtidor, abundoso in extremis, hacia el que tienden a inclinarse algunos escritores acicateados por la intención de labrarle un sitio en el entramado de sus obras.

Aunque no me atrevo a asegurarlo, probablemente haya sido Guillermo Meneses el primer narrador que se arriesgó a incorporar el tema de marras a la cuentística venezolana. Aun cuando resulta innegable la trascendencia de la prosa regionalista o de la tierra, cuyo exponente más connotado, sin lugar a dudas, sería la célebre novela de Rómulo Gallegos publicada en 1929, ya en los cuentos del escritor caraqueño aparecidos en la década del treinta del pasado siglo es factible advertir indicios del traslado del escenario rural hacia el entorno suburbano. En semejante hábitat se mueven, verbigratia, las criaturas que apreciamos en La balandra Isabel llegó esta tarde, texto que vio la luz en 1934 y que, añadido a los restantes alumbrados más o menos por esa misma fecha, presupondría un intento de renovación literaria de irrefutable validez en estos lares.

El amplio abanico de sucesos que conforma Quemando a Venezuela y otros relatos no desdeña el acercamiento creativo a esa dolorosa realidad que, dada la ineficacia de los mecanismos diseñados para combatirla, tórnase más preocupante aún cuando el azar le usurpa el aire a quienes tratan de evadirla o ignorarla. En su libro iniciático, merecedor de un premio en el Certamen Mayor de las Artes y las Letras del 2006 y publicado ese mismo año por la Fundación editorial el perro y la rana, Juan Manuel Parada (Yaritagua, 1980) incursiona con viento favorable por este y otros derroteros.

Los entes marginales involucrados en una porción considerable del universo existencial que nos entrega el joven narrador yaritagüeño difieren, sin embargo, de las entelequias menesianas. En sus cuentos, si excluimos la aparición esporádica de la drogadicción, el tratamiento de la marginalidad se vincula, sobre todo y más atinadamente, con la recreación de la violencia cuyo clímax suele concretarse a través del zumbido de una bala o de un deceso inesperado. Si bien algunas veces esta constituye la columna vertebral del acontecimiento que se nos participa, también se nos ofrece incorporada sólo de manera tangencial a la trama en la que irrumpe de forma un tanto imprevisible, quizás para la consecución de un dramatismo afín a realidades a las que no siempre conseguimos sustraernos.

Siguiendo el orden cronológico del libro - y soslayando momentáneamente asuntos a los que me acercaré más adelante -, ya en el tercer relato de los quince que configuran el cuaderno, Juan Manuel se dispone al abordaje del contexto que ha venido ocupándonos. Un ladrón en emergencia sintetiza, mediante la alternancia de dos voces narrativas, el fatídico drama del cazador cazado. Así, al monólogo del gánster que, traicionado por uno de sus cómplices, finaliza herido mortalmente durante la realización de sus andanzas, se le intercalan fragmentos del discurso en segunda persona de alguien que lo juzga mientras el delincuente, abandonado sobre una camilla, aguarda por la asistencia imprescindible de un galeno. Aunque los planos temporales son diferentes, la convergencia espacial de ambos protagonistas torna verosímil el andamiaje del texto. Y el desenlace, doloroso por cuanto nos conduce a avecinarnos con las emanaciones de la muerte, implicita un acertado cuestionamiento a los deslices de la ética.

Albures y Nueva vida, dos de los relatos más extensos y, a mi juicio, los más consistentes de la recopilación, nos muestran a un creador con dotes para el ejercicio venturoso de la narrativa. En el primero de ellos, valiéndose de una meticulosa fragmentación de la urdimbre, nos presenta el autor a varios personajes cuya existencia conflictiva y la búsqueda de probables soluciones tienden a vincularlos en encuentros aparentemente fortuitos. En connivencia con el título, el final nos apabulla con el fallecimiento azaroso de un hombre ajeno a los desmanes de la marginalidad. El segundo nos asoma a un vasto fresco de los avatares gansteriles donde el protagonista, que finalmente intenta regenerarse, concluye - por una ironía macabra del artista o por antífrasis con el título - estrellándose contra el parachoques de un camión.

Como ya he dejado entrever más arriba, en Quemando a Venezuela… coexiste una notable gama de intereses temáticos. Y otro de los demonios que asedian a Juan Manuel es el relativo a las complejidades de la vida de un escritor. Una proporción importante de su libro se le confiere al tratamiento de estas preocupaciones. Y ello no debe sorprendernos, máxime si convenimos en que tradicional y desafortunadamente, casi nunca en estos países nuestros el ofrecimiento a las exigencias de la literatura se ha revelado como una profesión rentable. La consagración antes de la entrada en el sepulcro siempre me ha parecido un privilegio al que sólo acceden algunos pocos elegidos de los dioses. El compromiso con las letras presupone, para quien se decide a contraerlo, una usurpación tácita del tiempo que osan reclamarle los oficios con los cuales sí puede sustentarse, o una disminución de los minutos exigidos por el descanso corporal, o cierta dejadez en el aporte de afectos a las personas que lo aman.

A pesar de que en dos de sus relatos el narrador, quizás para no nadar solo en contra de tendencias aún sólidas, se aproxima a los cánones de la cuentística signada por elementos referentes a los cotos de la fantasía, en el cuaderno se evidencia el propósito de ambientar los textos en circunstancias incuestionablemente verosímiles. Por lo mismo, estos cuentos de Juan Manuel que, a decir verdad, en ocasiones dejan traslucir algunas deficiencias en el uso del lenguaje - la reiteración innecesaria de gerundios, por ejemplo - imputables, creo yo, a la prisa que nos impone la convocatoria de un concurso, se nutren de la experiencia física del autor y de la observación directa y de la sátira juiciosa a los baales de la cotidianidad. Intención esta que, francamente, no dudo en suscribir. Próximos a los cien años del estallido de las vanguardias, lejos de continuar vertiendo agua sobre un terreno ahíto de humedades, tal vez no resulte descabellada una ligera inclinación del astrolabio hacia lo todavía rescatable de las simientes originarias.

Yaritagua, 5/8/2009



Arístides Valdés Guillermo


El abandono progresivo del ámbito rural y el acelerado y aparentemente ineluctable hacinamiento del hombre en las ciudades, espacio mucho más propicio para la aparición y el incremento exorbitante de los vicios y las bajas pasiones, incidieron notablemente, a lo largo de la pasada centuria y durante el transcurso de la actual, en la creciente y rauda proliferación de la marginalidad y de los desafueros humanos inherentes a ella. Atribuible muchas veces a la imperfección de nuestras sociedades y otras a la morbosa vocación por el delito que suele convivir, en perfecta simbiosis, con determinados especímenes, esa lamentable forma de asirse a la existencia citadina también se ha convertido en una especie de surtidor, abundoso in extremis, hacia el que tienden a inclinarse algunos escritores acicateados por la intención de labrarle un sitio en el entramado de sus obras.

Aunque no me atrevo a asegurarlo, probablemente haya sido Guillermo Meneses el primer narrador que se arriesgó a incorporar el tema de marras a la cuentística venezolana. Aun cuando resulta innegable la trascendencia de la prosa regionalista o de la tierra, cuyo exponente más connotado, sin lugar a dudas, sería la célebre novela de Rómulo Gallegos publicada en 1929, ya en los cuentos del escritor caraqueño aparecidos en la década del treinta del pasado siglo es factible advertir indicios del traslado del escenario rural hacia el entorno suburbano. En semejante hábitat se mueven, verbigratia, las criaturas que apreciamos en La balandra Isabel llegó esta tarde, texto que vio la luz en 1934 y que, añadido a los restantes alumbrados más o menos por esa misma fecha, presupondría un intento de renovación literaria de irrefutable validez en estos lares.

El amplio abanico de sucesos que conforma Quemando a Venezuela y otros relatos no desdeña el acercamiento creativo a esa dolorosa realidad que, dada la ineficacia de los mecanismos diseñados para combatirla, tórnase más preocupante aún cuando el azar le usurpa el aire a quienes tratan de evadirla o ignorarla. En su libro iniciático, merecedor de un premio en el Certamen Mayor de las Artes y las Letras del 2006 y publicado ese mismo año por la Fundación editorial el perro y la rana, Juan Manuel Parada (Yaritagua, 1980) incursiona con viento favorable por este y otros derroteros.

Los entes marginales involucrados en una porción considerable del universo existencial que nos entrega el joven narrador yaritagüeño difieren, sin embargo, de las entelequias menesianas. En sus cuentos, si excluimos la aparición esporádica de la drogadicción, el tratamiento de la marginalidad se vincula, sobre todo y más atinadamente, con la recreación de la violencia cuyo clímax suele concretarse a través del zumbido de una bala o de un deceso inesperado. Si bien algunas veces esta constituye la columna vertebral del acontecimiento que se nos participa, también se nos ofrece incorporada sólo de manera tangencial a la trama en la que irrumpe de forma un tanto imprevisible, quizás para la consecución de un dramatismo afín a realidades a las que no siempre conseguimos sustraernos.

Siguiendo el orden cronológico del libro - y soslayando momentáneamente asuntos a los que me acercaré más adelante -, ya en el tercer relato de los quince que configuran el cuaderno, Juan Manuel se dispone al abordaje del contexto que ha venido ocupándonos. Un ladrón en emergencia sintetiza, mediante la alternancia de dos voces narrativas, el fatídico drama del cazador cazado. Así, al monólogo del gánster que, traicionado por uno de sus cómplices, finaliza herido mortalmente durante la realización de sus andanzas, se le intercalan fragmentos del discurso en segunda persona de alguien que lo juzga mientras el delincuente, abandonado sobre una camilla, aguarda por la asistencia imprescindible de un galeno. Aunque los planos temporales son diferentes, la convergencia espacial de ambos protagonistas torna verosímil el andamiaje del texto. Y el desenlace, doloroso por cuanto nos conduce a avecinarnos con las emanaciones de la muerte, implicita un acertado cuestionamiento a los deslices de la ética.

Albures y Nueva vida, dos de los relatos más extensos y, a mi juicio, los más consistentes de la recopilación, nos muestran a un creador con dotes para el ejercicio venturoso de la narrativa. En el primero de ellos, valiéndose de una meticulosa fragmentación de la urdimbre, nos presenta el autor a varios personajes cuya existencia conflictiva y la búsqueda de probables soluciones tienden a vincularlos en encuentros aparentemente fortuitos. En connivencia con el título, el final nos apabulla con el fallecimiento azaroso de un hombre ajeno a los desmanes de la marginalidad. El segundo nos asoma a un vasto fresco de los avatares gansteriles donde el protagonista, que finalmente intenta regenerarse, concluye - por una ironía macabra del artista o por antífrasis con el título - estrellándose contra el parachoques de un camión.

Como ya he dejado entrever más arriba, en Quemando a Venezuela… coexiste una notable gama de intereses temáticos. Y otro de los demonios que asedian a Juan Manuel es el relativo a las complejidades de la vida de un escritor. Una proporción importante de su libro se le confiere al tratamiento de estas preocupaciones. Y ello no debe sorprendernos, máxime si convenimos en que tradicional y desafortunadamente, casi nunca en estos países nuestros el ofrecimiento a las exigencias de la literatura se ha revelado como una profesión rentable. La consagración antes de la entrada en el sepulcro siempre me ha parecido un privilegio al que sólo acceden algunos pocos elegidos de los dioses. El compromiso con las letras presupone, para quien se decide a contraerlo, una usurpación tácita del tiempo que osan reclamarle los oficios con los cuales sí puede sustentarse, o una disminución de los minutos exigidos por el descanso corporal, o cierta dejadez en el aporte de afectos a las personas que lo aman.

A pesar de que en dos de sus relatos el narrador, quizás para no nadar solo en contra de tendencias aún sólidas, se aproxima a los cánones de la cuentística signada por elementos referentes a los cotos de la fantasía, en el cuaderno se evidencia el propósito de ambientar los textos en circunstancias incuestionablemente verosímiles. Por lo mismo, estos cuentos de Juan Manuel que, a decir verdad, en ocasiones dejan traslucir algunas deficiencias en el uso del lenguaje - la reiteración innecesaria de gerundios, por ejemplo - imputables, creo yo, a la prisa que nos impone la convocatoria de un concurso, se nutren de la experiencia física del autor y de la observación directa y de la sátira juiciosa a los baales de la cotidianidad. Intención esta que, francamente, no dudo en suscribir. Próximos a los cien años del estallido de las vanguardias, lejos de continuar vertiendo agua sobre un terreno ahíto de humedades, tal vez no resulte descabellada una ligera inclinación del astrolabio hacia lo todavía rescatable de las simientes originarias.

Yaritagua, 5/8/2009

jueves, 9 de julio de 2009

La irreverencia, el humor negro y el escandalo me han traído hasta aquí

Conversación con el Poeta Jotamario Arbeláez

Por Gabriel Figueredo


Jotamario Arbeláez nació en Cali, Colombia, en 1940. Este poeta de la calle desertó de la educación formal antes de culminar el bachillerato. Años después recibirá un “Bachillerato Honoris Causa” Santa Librada College y además un Doctorado Honoris Causa por la universidad de Santiago de Cali.

Es cofundador de uno de los movimientos mayor trascendencia en el continente y el más importante de su país, el movimiento nadaísta. Su extensa obra es una muestra del poeta mordaz, irónico, que como el mismo dice, se mofa hasta de sí. Su primer libro, El profeta en su casa (1966) obtuvo el Premio Nacional de Poesía Oveja Negra y Golpe de Dados, con Mi reino por este mundo (1981). Además ha publicado: El libro rojo de rojas (1970), en colaboración con Elmo Valencia; la antología Doce poetas nadaístas de los últimos días (1986) y El espíritu erótico (1990), antología poética y pictórica realizada junto con Fernando Guinard. Ganó el Premio Nacional de Poesía Colcultura con La casa de la memoria en 1995. En 1999 ganó el Premio de Poesía del Instituto Distrital de Cultura con El cuerpo de ella. De este libro se hizo una edición bilingüe en París. En 2003, Editorial Aguilar publicó Nada es para siempre. Antimemorias de un nadaísta. Es columnista del periódico El Tiempo. Es ganador de la II Edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, con su libro “Paños menores”


El poeta sonríe y hace muecas mientras va leyendo sus poemas en el salón repleto de asientos rojos de la Cinemateca de San Felipe. Desde el público me hago cómplice de sus memorias. Cuando finalizó el recital me acerqué al poeta que sonreía y saludaba cordial. ¿Como vas?, me dijo. Muy bien maestro, le respondí mientras nos dábamos un apretón de manos. Así que como pude lo saque del circulo que lo rodeaba para conversar brevemente con él.

Gabriel Figueredo.- Por estos lados es muy conocido el movimiento nadaísta, y es por demás divertido recrearnos en historias que no sabemos si sean o no ciertas. Pero más allá de la ironía, se ve con respeto y mucha seriedad el planteamiento de fondo que lleva en sí esta vertiente literaria ¿Se podría decir que el movimiento nadaísta apuntaba más allá del hecho de la escritura?

Jotamario Arbeláez.- Mira, el movimiento nadaísta, que fue fundado en el año 1958, casi pudiéramos decir que en la prehistoria, pues tenemos un año más que la Revolución Cubana, cinco años mas que las FARC y seis mas que los Rolling Stones, pues en realidad ha sido un fenómeno insólito dentro de las letras latinoamericanas. Tiene usted razón al manifestar que fuimos mas allá del concepto literario, casi podría decirse que el movimiento nadaísta fue más que un movimiento literario fue un movimiento social. Por qué, porque lo asumimos jóvenes, mejor dicho éramos menores de edad de clase media baja y de provincia, no había una nadaísta de Bogotá, y nos propusimos deshipotecar el país de todas esas influencias clericales y académicas que lo tenía acogotado… crear una manifestación literaria, poética y artística en general a partir de los parámetros de la vanguardia, y naturalmente era vanguardia tardía, porque los movimientos de vanguardia europea habían surgido en los años 20, pero de todas maneras era necesario oxigenar el ambiente cultural de nuestra región mediante el escándalo, en realidad digamos que escándalo, la sorpresa, la irreverencia. Muy pronto nos dimos a conocer siendo muy jóvenes y llegamos a representar el país con mas importancia en el exterior sobre todo en las revistas de vanguardia de México, como “El zorro emplumado”, de buenos aires la revista “Excontemporaneos”, y tuvimos, digamos, repercusiones en otros países con movimientos paralelos, como sucedió en Venezuela con el grupo “El techo de la ballena”, uno de cuyo representante principal es Juan Calzadilla el homenajeado d en el VI Festival Mundial de Poesía.

GF.- Se comentan muchas historias sobre ustedes. ¿Qué tan cierto es eso que se comenta por ahí que algunos de ustedes entraron a una iglesia y tomaron parte de la indumentaria, algo así como una copa y luego se fueron a beber el vino y las ostias de la iglesia en un parque cercano a ella?.

JA.- No, no… era 1960 creo, el asalto a misión, construida (la iglesia) por unos curas españoles en la catedral metropolitana de Medellín, hacia la cual, a la misa de gallos o sea la misa de media noche, asistieron algunos de los nadaístas, seis de ellos que venían de una fiesta. Estaban prácticamente, como decimos nosotros, “tronados”; y dicen ellos que sobre todo era para escuchar los coros de música gregoriana. Pero a uno de ellos se le ocurrió invitar a los demás a comulgar. Como venían pasados de pepas y nectalina, seguramente no tenían saliva en la lengua, entonces no les pasaron las ostias. Uno la guardó en el pañuelo de la novia, otro en la camisa, pero a uno se le cayó y para que la gente no viera la tapó con el piecito, entonces algún sapo se dio cuenta y grito sacrilegio. Los persiguieron pues como en la edad media por todas las calles hasta capturarlos. Los pusieron en la cárcel. Y a uno de ellos, que era el poeta Darío Lemos, treinta años después le dio gangrena en un pie, prácticamente se le cayó, se le pudrió la patíca. Yo le pregunte, poeta ¿fue con esa patíca que usted pisó la ostia? Y el me dijo, si hermano, pero debe ser coincidencia porque no creo que las ostias sean tan infecciosas.

GF.- Usted, y algunos de su generación, son considerados referencias obligatorias de la literatura colombiana por las nuevas generaciones ¿Cómo ha sido para ustedes mantenerse en el tiempo como movimiento, con la responsabilidad que implica el hecho de ser una referencia para todas las generaciones que les han sucedido?

JA.- Tienes toda la razón, en realidad como este movimiento se creó como un movimiento experimental de vanguardia, pues eso por lo general no dura en el tiempo, el mismo techo de la ballena de Venezuela duró unos tres o cuatro años, claro la perpetuación de su obra se ha mantenido, pero digamos como cohesión si no se mantuvo. En nuestro caso siendo que Gonzalo Arango el fundador, que era también el aglutinante, desapareció hace treinta y tres años, fíjate que el año pasado cumplimos 50 y en realidad, con una mirada restrocpectiva, uno ve que esto es como una especie de ilusión, es un absurdo haber permanecido y haber tenido una influencia tan grande dentro de la juventud. La juventud de todas maneras siempre se manifiesta, por lo menos intrigada, sobre como eran los parámetros del nadaismo y porqué nos hemos mantenido y yo creo que la razón no es que hayamos tenido, digamos, una posición política rigurosa, sino, por la irreverencia y el humor negro que nos caracterizó, que ha hecho que nos podamos burlar de todo, de la realidad inmediata, pero comenzando por burlarnos de nosotros mismos.

Conversación con el Poeta Jotamario Arbeláez

Por Gabriel Figueredo


Jotamario Arbeláez nació en Cali, Colombia, en 1940. Este poeta de la calle desertó de la educación formal antes de culminar el bachillerato. Años después recibirá un “Bachillerato Honoris Causa” Santa Librada College y además un Doctorado Honoris Causa por la universidad de Santiago de Cali.

Es cofundador de uno de los movimientos mayor trascendencia en el continente y el más importante de su país, el movimiento nadaísta. Su extensa obra es una muestra del poeta mordaz, irónico, que como el mismo dice, se mofa hasta de sí. Su primer libro, El profeta en su casa (1966) obtuvo el Premio Nacional de Poesía Oveja Negra y Golpe de Dados, con Mi reino por este mundo (1981). Además ha publicado: El libro rojo de rojas (1970), en colaboración con Elmo Valencia; la antología Doce poetas nadaístas de los últimos días (1986) y El espíritu erótico (1990), antología poética y pictórica realizada junto con Fernando Guinard. Ganó el Premio Nacional de Poesía Colcultura con La casa de la memoria en 1995. En 1999 ganó el Premio de Poesía del Instituto Distrital de Cultura con El cuerpo de ella. De este libro se hizo una edición bilingüe en París. En 2003, Editorial Aguilar publicó Nada es para siempre. Antimemorias de un nadaísta. Es columnista del periódico El Tiempo. Es ganador de la II Edición del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora, con su libro “Paños menores”


El poeta sonríe y hace muecas mientras va leyendo sus poemas en el salón repleto de asientos rojos de la Cinemateca de San Felipe. Desde el público me hago cómplice de sus memorias. Cuando finalizó el recital me acerqué al poeta que sonreía y saludaba cordial. ¿Como vas?, me dijo. Muy bien maestro, le respondí mientras nos dábamos un apretón de manos. Así que como pude lo saque del circulo que lo rodeaba para conversar brevemente con él.

Gabriel Figueredo.- Por estos lados es muy conocido el movimiento nadaísta, y es por demás divertido recrearnos en historias que no sabemos si sean o no ciertas. Pero más allá de la ironía, se ve con respeto y mucha seriedad el planteamiento de fondo que lleva en sí esta vertiente literaria ¿Se podría decir que el movimiento nadaísta apuntaba más allá del hecho de la escritura?

Jotamario Arbeláez.- Mira, el movimiento nadaísta, que fue fundado en el año 1958, casi pudiéramos decir que en la prehistoria, pues tenemos un año más que la Revolución Cubana, cinco años mas que las FARC y seis mas que los Rolling Stones, pues en realidad ha sido un fenómeno insólito dentro de las letras latinoamericanas. Tiene usted razón al manifestar que fuimos mas allá del concepto literario, casi podría decirse que el movimiento nadaísta fue más que un movimiento literario fue un movimiento social. Por qué, porque lo asumimos jóvenes, mejor dicho éramos menores de edad de clase media baja y de provincia, no había una nadaísta de Bogotá, y nos propusimos deshipotecar el país de todas esas influencias clericales y académicas que lo tenía acogotado… crear una manifestación literaria, poética y artística en general a partir de los parámetros de la vanguardia, y naturalmente era vanguardia tardía, porque los movimientos de vanguardia europea habían surgido en los años 20, pero de todas maneras era necesario oxigenar el ambiente cultural de nuestra región mediante el escándalo, en realidad digamos que escándalo, la sorpresa, la irreverencia. Muy pronto nos dimos a conocer siendo muy jóvenes y llegamos a representar el país con mas importancia en el exterior sobre todo en las revistas de vanguardia de México, como “El zorro emplumado”, de buenos aires la revista “Excontemporaneos”, y tuvimos, digamos, repercusiones en otros países con movimientos paralelos, como sucedió en Venezuela con el grupo “El techo de la ballena”, uno de cuyo representante principal es Juan Calzadilla el homenajeado d en el VI Festival Mundial de Poesía.

GF.- Se comentan muchas historias sobre ustedes. ¿Qué tan cierto es eso que se comenta por ahí que algunos de ustedes entraron a una iglesia y tomaron parte de la indumentaria, algo así como una copa y luego se fueron a beber el vino y las ostias de la iglesia en un parque cercano a ella?.

JA.- No, no… era 1960 creo, el asalto a misión, construida (la iglesia) por unos curas españoles en la catedral metropolitana de Medellín, hacia la cual, a la misa de gallos o sea la misa de media noche, asistieron algunos de los nadaístas, seis de ellos que venían de una fiesta. Estaban prácticamente, como decimos nosotros, “tronados”; y dicen ellos que sobre todo era para escuchar los coros de música gregoriana. Pero a uno de ellos se le ocurrió invitar a los demás a comulgar. Como venían pasados de pepas y nectalina, seguramente no tenían saliva en la lengua, entonces no les pasaron las ostias. Uno la guardó en el pañuelo de la novia, otro en la camisa, pero a uno se le cayó y para que la gente no viera la tapó con el piecito, entonces algún sapo se dio cuenta y grito sacrilegio. Los persiguieron pues como en la edad media por todas las calles hasta capturarlos. Los pusieron en la cárcel. Y a uno de ellos, que era el poeta Darío Lemos, treinta años después le dio gangrena en un pie, prácticamente se le cayó, se le pudrió la patíca. Yo le pregunte, poeta ¿fue con esa patíca que usted pisó la ostia? Y el me dijo, si hermano, pero debe ser coincidencia porque no creo que las ostias sean tan infecciosas.

GF.- Usted, y algunos de su generación, son considerados referencias obligatorias de la literatura colombiana por las nuevas generaciones ¿Cómo ha sido para ustedes mantenerse en el tiempo como movimiento, con la responsabilidad que implica el hecho de ser una referencia para todas las generaciones que les han sucedido?

JA.- Tienes toda la razón, en realidad como este movimiento se creó como un movimiento experimental de vanguardia, pues eso por lo general no dura en el tiempo, el mismo techo de la ballena de Venezuela duró unos tres o cuatro años, claro la perpetuación de su obra se ha mantenido, pero digamos como cohesión si no se mantuvo. En nuestro caso siendo que Gonzalo Arango el fundador, que era también el aglutinante, desapareció hace treinta y tres años, fíjate que el año pasado cumplimos 50 y en realidad, con una mirada restrocpectiva, uno ve que esto es como una especie de ilusión, es un absurdo haber permanecido y haber tenido una influencia tan grande dentro de la juventud. La juventud de todas maneras siempre se manifiesta, por lo menos intrigada, sobre como eran los parámetros del nadaismo y porqué nos hemos mantenido y yo creo que la razón no es que hayamos tenido, digamos, una posición política rigurosa, sino, por la irreverencia y el humor negro que nos caracterizó, que ha hecho que nos podamos burlar de todo, de la realidad inmediata, pero comenzando por burlarnos de nosotros mismos.

lunes, 29 de junio de 2009

COMUNICADO DE LA RED DE ESCRITORAS Y ESCRITORES POR EL ALBA

CONDENAMOS EL BRUTAL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS

El domingo 28 de junio de 2009 marca un capítulo más dentro de las páginas oscuras de Nuestra América. El ejército hondureño, y las fuerzas políticas de la derecha, han dado un vergonzoso Golpe de Estado al gobierno democráticamente elegido de Manuel Zelaya. El hecho ocurrió en Tegucigalpa, cuando cuatro comandos de aproximadamente 200 soldados llegaron a la residencia del presidente hacia las 06:00 horas, tiempo local. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue secuestrado y trasladado a Costa Rica por los militares. Mientras el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, se autodesignó como presidente interino de la Nación, hecho que es rechazado por los miles de hondureños que en las calles exigen el retorno del Presidente constitucionalmente electo.

En solidaridad con los miles de hermanos hondureños que han declarado su intención de mantenerse en la calle hasta que retorne el presidente Manuel Zelaya, que rechazan categóricamente la posición del Congreso y ratifican que no reconocerán a un presidente de facto, la red de escritoras y escritores por el ALBA nos declaramos en resistencia hasta que este retorno se logre.

Por lo tanto, no reconoceremos ningún otro gobierno hondureño que no sea el encabezado por el presidente Manuel Zelaya. Nos comprometemos a denunciar, a manifestarnos en las calles, en nuestros distintos medios escritos y electrónicos, y en todo momento, sobre este brutal golpe de estado, al igual que todas las acciones de represión que se desaten a partir de él. Condenamos entonces la ilegalidad e ilegitimidad de este Golpe de Estado y exigimos la restitución del gobierno democrático del presidente Manuel Zelaya.

Reconocemos la valentía de los pueblos nuestro americanos y enarbolamos sus voces que han sabido resistir en diferentes tiempos históricos. Alzamos la voz y la lucha de Allende, Sandino, el Che y de todas las mujeres y hombres que resistiendo nos han dado la fuerza y la razón para vencer. La construcción de la paz y la democracia, sólo puede darse sobre la base de la justicia y la solidaridad, y porque somos responsables de nuestro futuro lucharemos por un presente donde se respeten las decisiones que libremente hemos tomados los pueblos de Nuestra América.

Firman:

Iván Cruz Osorio (México), María Eugenia López (Argentina), Gladys Mendia (Venezuela-Chile), Benjamín Morales (México), Daniela Saidman (Venezuela), Horacio Cavallo (Uruguay), Isaac Morales Fernández (Venezuela), Rosa Chávez (Guatemala), Pablo Benítez (El Salvador), Norys Saavedra (Venezuela), Pablo Villarreal (Argentina), Juan Manuel Parada (Venezuela), Julia Erazo (Ecuador), Yuri Patiño (Venezuela), Augusto Rodríguez (Ecuador), José Javier Sánchez (Venezuela), Gabriel Figueredo (Venezuela), Inti Clark (Venezuela)

Simpatizantes de la red:

Saúl Ibargoyen (México-Uruguay), Ambar Past (México), Max Rojas (México), Gabriela Astorga (México), Luis Téllez-Tejeda (México), Santiago Robles Bonfil (México), Galo Ghigliotto (Chile), Daniela Moreno Urdaneta (Venezuela), Leonardo Delgado (Venezuela), Julio Valderrey (Venezuela), Jesús Ricardo Alustiza (Venezuela), Lenín Santiago Márquez (Venezuela), Omar Alfonso Requena (Venezuela), Javier Pérez (Venezuela), Usbaldo Volcán (Venezuela)




* Siguen llegando firmas de compas escritoras y escritores de América Latina...

CONDENAMOS EL BRUTAL GOLPE DE ESTADO EN HONDURAS

El domingo 28 de junio de 2009 marca un capítulo más dentro de las páginas oscuras de Nuestra América. El ejército hondureño, y las fuerzas políticas de la derecha, han dado un vergonzoso Golpe de Estado al gobierno democráticamente elegido de Manuel Zelaya. El hecho ocurrió en Tegucigalpa, cuando cuatro comandos de aproximadamente 200 soldados llegaron a la residencia del presidente hacia las 06:00 horas, tiempo local. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue secuestrado y trasladado a Costa Rica por los militares. Mientras el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, se autodesignó como presidente interino de la Nación, hecho que es rechazado por los miles de hondureños que en las calles exigen el retorno del Presidente constitucionalmente electo.

En solidaridad con los miles de hermanos hondureños que han declarado su intención de mantenerse en la calle hasta que retorne el presidente Manuel Zelaya, que rechazan categóricamente la posición del Congreso y ratifican que no reconocerán a un presidente de facto, la red de escritoras y escritores por el ALBA nos declaramos en resistencia hasta que este retorno se logre.

Por lo tanto, no reconoceremos ningún otro gobierno hondureño que no sea el encabezado por el presidente Manuel Zelaya. Nos comprometemos a denunciar, a manifestarnos en las calles, en nuestros distintos medios escritos y electrónicos, y en todo momento, sobre este brutal golpe de estado, al igual que todas las acciones de represión que se desaten a partir de él. Condenamos entonces la ilegalidad e ilegitimidad de este Golpe de Estado y exigimos la restitución del gobierno democrático del presidente Manuel Zelaya.

Reconocemos la valentía de los pueblos nuestro americanos y enarbolamos sus voces que han sabido resistir en diferentes tiempos históricos. Alzamos la voz y la lucha de Allende, Sandino, el Che y de todas las mujeres y hombres que resistiendo nos han dado la fuerza y la razón para vencer. La construcción de la paz y la democracia, sólo puede darse sobre la base de la justicia y la solidaridad, y porque somos responsables de nuestro futuro lucharemos por un presente donde se respeten las decisiones que libremente hemos tomados los pueblos de Nuestra América.

Firman:

Iván Cruz Osorio (México), María Eugenia López (Argentina), Gladys Mendia (Venezuela-Chile), Benjamín Morales (México), Daniela Saidman (Venezuela), Horacio Cavallo (Uruguay), Isaac Morales Fernández (Venezuela), Rosa Chávez (Guatemala), Pablo Benítez (El Salvador), Norys Saavedra (Venezuela), Pablo Villarreal (Argentina), Juan Manuel Parada (Venezuela), Julia Erazo (Ecuador), Yuri Patiño (Venezuela), Augusto Rodríguez (Ecuador), José Javier Sánchez (Venezuela), Gabriel Figueredo (Venezuela), Inti Clark (Venezuela)

Simpatizantes de la red:

Saúl Ibargoyen (México-Uruguay), Ambar Past (México), Max Rojas (México), Gabriela Astorga (México), Luis Téllez-Tejeda (México), Santiago Robles Bonfil (México), Galo Ghigliotto (Chile), Daniela Moreno Urdaneta (Venezuela), Leonardo Delgado (Venezuela), Julio Valderrey (Venezuela), Jesús Ricardo Alustiza (Venezuela), Lenín Santiago Márquez (Venezuela), Omar Alfonso Requena (Venezuela), Javier Pérez (Venezuela), Usbaldo Volcán (Venezuela)




* Siguen llegando firmas de compas escritoras y escritores de América Latina...

viernes, 26 de junio de 2009

Cubile: dícese de la madriguera de La Musaraña

“La poesía es una hormiga

devorando un caramelo

en el fondo de la mar”

Manuel Barreto



Quizás fue para la primera, o segunda edición, no lo recuerdo bien, cuando oí hablar de la revista Cubile. Laurangel Guerrero me envió un correo donde hablaba de esta revista. Luego volví a oír de ellos, pero esta vez, por medio de los panas Juan Manuel Parada y Marco Gentile de YO ediciones. Lo cierto de todo esto es que el trabajo de Ennio Tucci, Jenifeer Gugliotta y Mariana Chirino ha tenido un impacto innegable en Coro, logrando hacer eco en otras ciudades del país. Y es que estos tres amigos que conforman el Grupo la Musaraña han logrado consolidar un espacio para morar: Su madriguera. Su cubile.

Sencillez, ingenio, fuerza, y sobre todo, constancia son algunas de las palabras que puedo usar para definir a estos tres amigos que nos dan una lección de autogestión y eficacia, en una hora donde los proyectos editoriales, a grueso modo, están adheridos a los presupuestos gubernamentales. Estoy seguro que seguiremos oyendo hablar de estos amigos. Estoy aún más seguro de que por allí seguiremos encontrándonos en su madriguera, uniendo fuerzas para el combate, para la lucha de las ideas. Y puede que sea valido parafrasear al poeta Manuel Barreto y decir que “la poesía es una musaraña devorando un caramelo en el fondo de la mar”

Para nosotros es un honor haber recibido la dedicación de la edición número 12, previo al segundo aniversario, de Cubile. Celebramos en medio de un ambiente cargado informalidad, de poesía y música para presentar la revista en los espacios de la Librería del Sur de San Felipe.

Agradecidos y comprometidos.




“La poesía es una hormiga

devorando un caramelo

en el fondo de la mar”

Manuel Barreto



Quizás fue para la primera, o segunda edición, no lo recuerdo bien, cuando oí hablar de la revista Cubile. Laurangel Guerrero me envió un correo donde hablaba de esta revista. Luego volví a oír de ellos, pero esta vez, por medio de los panas Juan Manuel Parada y Marco Gentile de YO ediciones. Lo cierto de todo esto es que el trabajo de Ennio Tucci, Jenifeer Gugliotta y Mariana Chirino ha tenido un impacto innegable en Coro, logrando hacer eco en otras ciudades del país. Y es que estos tres amigos que conforman el Grupo la Musaraña han logrado consolidar un espacio para morar: Su madriguera. Su cubile.

Sencillez, ingenio, fuerza, y sobre todo, constancia son algunas de las palabras que puedo usar para definir a estos tres amigos que nos dan una lección de autogestión y eficacia, en una hora donde los proyectos editoriales, a grueso modo, están adheridos a los presupuestos gubernamentales. Estoy seguro que seguiremos oyendo hablar de estos amigos. Estoy aún más seguro de que por allí seguiremos encontrándonos en su madriguera, uniendo fuerzas para el combate, para la lucha de las ideas. Y puede que sea valido parafrasear al poeta Manuel Barreto y decir que “la poesía es una musaraña devorando un caramelo en el fondo de la mar”

Para nosotros es un honor haber recibido la dedicación de la edición número 12, previo al segundo aniversario, de Cubile. Celebramos en medio de un ambiente cargado informalidad, de poesía y música para presentar la revista en los espacios de la Librería del Sur de San Felipe.

Agradecidos y comprometidos.




lunes, 8 de junio de 2009

Cultura en movimiento

En las últimas semanas las actividades en la ciudad parecen haberse duplicado, asunto del cual estoy complacido. Hace algunos días recibimos a los amigos del Colectivo “La Cantera” quienes, además de grabar el programa que transmite VTV los sábados a las 7:00 p.m., se llevaron una muestra de lo que está sucediendo en nuestro rincón de cucío. Ese fin de semana nos dimos una pasada por Sabana de Parra, municipio Páez, donde Daniel García, integrante del grupo Era Es, celebraba un homenaje al “Gordo” Páez. Hasta allá nos fuimos acompañados de SocoVoz, La cantera, Tres raíces entre otros, para compartir con los hermanos de Sabana de Parra y algunos colectivos invitados del Estado Lara como los panas de El Pueblo.

Además estuvieron por aquí los amigos de La Liga, otro colectivo que está dando de que hablar, quienes organizaron un evento que coincidió con otro organizado por la Alcaldía del Municipio San Felipe a propósito del cierre de inscripciones del PSUV. En fin, actividades no han faltado. Agrego a estos comentarios que hemos estado participando activamente en todas las actividades. Es interesante ver como vamos fundiendo la poesía, la música y las artes escénicas y circenses en una sola dirección.

Pendientes porque ya se viene el Festival de arte Metropolitano el próximo 20 de junio en el Colegio de Abogados. Allí estaremos con los panas que están realizando un trabajo serio a favor de la cultura: Maraña, Socovoz, Dame pa’matala, La Gente, Xoropo, Debellato Roots, Verbos Subversivos, los malabaristas, artesanos, entre otros.






















































En las últimas semanas las actividades en la ciudad parecen haberse duplicado, asunto del cual estoy complacido. Hace algunos días recibimos a los amigos del Colectivo “La Cantera” quienes, además de grabar el programa que transmite VTV los sábados a las 7:00 p.m., se llevaron una muestra de lo que está sucediendo en nuestro rincón de cucío. Ese fin de semana nos dimos una pasada por Sabana de Parra, municipio Páez, donde Daniel García, integrante del grupo Era Es, celebraba un homenaje al “Gordo” Páez. Hasta allá nos fuimos acompañados de SocoVoz, La cantera, Tres raíces entre otros, para compartir con los hermanos de Sabana de Parra y algunos colectivos invitados del Estado Lara como los panas de El Pueblo.

Además estuvieron por aquí los amigos de La Liga, otro colectivo que está dando de que hablar, quienes organizaron un evento que coincidió con otro organizado por la Alcaldía del Municipio San Felipe a propósito del cierre de inscripciones del PSUV. En fin, actividades no han faltado. Agrego a estos comentarios que hemos estado participando activamente en todas las actividades. Es interesante ver como vamos fundiendo la poesía, la música y las artes escénicas y circenses en una sola dirección.

Pendientes porque ya se viene el Festival de arte Metropolitano el próximo 20 de junio en el Colegio de Abogados. Allí estaremos con los panas que están realizando un trabajo serio a favor de la cultura: Maraña, Socovoz, Dame pa’matala, La Gente, Xoropo, Debellato Roots, Verbos Subversivos, los malabaristas, artesanos, entre otros.






















































 

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